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Médico veterinario y zootecnista

Julio César Aguirre Ramírez

Médico veterinario y zootecnista Universidad CES; especialista en Alta gerencia Universidad de Medellín; candidato a Magister en ciencias forenses y criminalística del Tecnológico de Antioquia.

Certificado en ciencias Forenses Universidad tecnológica de Nanyang (Singapur). Profesor Universitario de Anatomía Veterinaria en pregrado y posgrado. Forense Veterinario ad honorem para la Fiscalía General de la Nación seccional Medellín. Forense Veterinario Corporación universitaria Remington, Medellín. Miembro de la Asociación Internacional de Ciencias Forenses veterinarias – IVFSA. Miembro fundador Asociación Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses veterinarias de Colombia.

La magia de cada oficio, labor o profesión, está en cómo se emplea para beneficio de la sociedad, para su crecimiento, transformación y desarrollo. La medicina veterinaria, desde este punto de vista, tiene varias aplicaciones y campos de acción, donde la prioridad es velar por la salud y el bienestar de los animales.

Uno de los enfoques, y no muy conocido en nuestro país, es el de la medicina veterinaria forense, que tiene como objetivo brindar evidencia científica, química y biológica a la justicia, para resolver casos de maltrato, crueldad, abigeato (hurto de animales), seguridad, ecología, entre otros.

Julio César Aguirre Ramírez, médico veterinario, certificado en ciencias forenses y profesor de la Facultad de Veterinaria Uniremington, nos cuenta cómo se convirtió en el primer veterinario forense del país y cómo enfocó su labor y su pasión en pro de aquellos animales que han sido maltratados y vulnerados.

¿Por qué eligió la veterinaria como profesión?

Esta fue una elección de vida, pues siempre quise estudiar y entender las aves, y aunque ahora no trabajo con nada de eso, fue mi motivación, y la única manera era desde la medicina, la medicina veterinaria.

¿Cuál fue su motivación para especializarse en ciencias forenses?

Yo empecé a trabajar con protección animal hace seis años y me enfoqué en medicina de albergues, donde me di cuenta que la mayoría de animales eran víctimas de maltrato.
Cuando una persona es víctima de maltrato o lesiones personales es evaluada por Medicina Legal, pero cuando un perro es víctima de maltrato, simplemente se le curan las heridas y se da en adopción, el problema no se resuelve a fondo y las heridas emocionales no son nunca tratadas.
Tomé entonces la decisión de estudiar ciencias forenses para determinar cuáles animales son víctimas y así evitar la re victimización.

¿Cuáles son los alcances de la medicina veterinaria forense? ¿Qué se logra a través de ella?

Son muchísimos, por ejemplo el tema de seguros, que es el que más conoce la gente. En el abigeato se puede identificar la línea genética de los animales robados; en la fauna silvestre para identificar productos o subproductos de fauna silvestre y para identificar rutas de paso de algunas especies; y lo más conocido: el maltrato animal, para saber cuándo un animal está siendo víctima de maltrato.

¿Cuál o cuáles han sido sus mayores retos en el ámbito de la veterinaria forense?

Que la gente te crea. Cuando eres el único que de manera rutinaria trabaja en el tema, la gente suele no creer que un animal pueda necesitar de este tipo de intervenciones, tal cual se hace en humanos. Pero cuando se logra entender que ellos (las personas) también son víctimas potenciales cuando un animal es abusado, se logra entender la importancia del tema forense.

El reto es seguir entregando pruebas de animales maltratados física y emocionalmente y la idea es vincular el proceso a la Fiscalía General de la Nación o al Instituto Nacional de Medicina Legal como una subunidad especializada para delitos contra los animales.

¿Cuáles han sido sus aportes a la comunidad como veterinario forense en Colombia?

Han sido muchos, por ejemplo este año estuve casi en 40 municipios del país y en Ecuador, dando a entender no solamente el tema de la medicina forense sino el desarrollo de la criminología.

Junto con una estimada colega que colabora para el FBI, acuñamos en Nueva York un nuevo concepto que reúne el tema de violencia interrelacionada: ONE VIOLENCE, para entender que los animales que han sido víctimas, no deben ser considerados como un caso aparte, sino que son parte de un mismo fenómeno violento como la violencia intrafamiliar, de pareja, de género o de odio. Podemos hacer entender de esta manera al gobierno que deben existir políticas públicas a favor de los animales como parte de una política criminal.

Hemos aportado sensibilización y educación a médicos veterinarios, a fiscales, a jueces, procuradores, gobernadores y alcaldes. También hemos aportado en frenar ciclos de violencia, (ya que muchos maltratadores inician haciéndolo con animales) y con ello estamos evitando un feminicidio, un homicidio o una riña callejera.

¿Cómo profesor de la Facultad de Veterinaria Uniremington, qué hace diferente a esta facultad para la formación profesional de los futuros veterinarios del país?

Uniremington tiene algo muy importante y es que tiene visión, esto la ha llevado a crear el único laboratorio veterinario forense en una universidad, donde hicimos el primer taller teórico práctico de intervención forense en campo. También hicimos el Primer Congreso Internacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses en Colombia y formamos a la primera pasante de veterinaria forense, Valentina Ramírez.

 

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