Author: Stiven Espinosa
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Son muchos los factores que debemos sumar a la hora de hablar de éxito: disciplina, compromiso, constancia y la unión de destrezas que hacen que nuestros proyectos salgan adelante, siendo la pasión y la dedicación los aspectos más determinantes para lograrlo. Asociamos la consecución del éxito a la mayoría de actividades que realizamos en nuestro día a día, pues, finalmente es por lo que trabajamos y es hacia donde nuestros esfuerzos normalmente se dirigen, en especial, cuando llega el momento de iniciar una carrera profesional o seguir una vocación. Al acceder a un programa de educación superior, buscamos ampliar nuestros conocimientos, encontrar respuestas, investigar y convertir el aprendizaje en una herramienta transformadora, capaz de crear y solucionar problemas. Ahora bien, no basta con estudiar, aprendernos de memoria el contenido de los libros, las fórmulas y las respuestas, sino que debemos siempre buscar un factor diferencial o alguna manera alternativa de aplicar nuestra formación y conocimientos para generar un impacto positivo en nuestro entorno. Aquí es entonces donde hablamos del éxito profesional: cuando logramos cambiar la manera de ver y hacer las cosas mediante nuestra profesión –sea cual sea–, impactando a la sociedad de manera positiva. Se trata de emprender e innovar Desde que iniciemos nuestra formación profesional debemos proyectar hacia dónde queremos llegar con ella, pues son incontables las posibilidades y los campos de acción de cada área del conocimiento. Es importante trazar metas a corto y a largo plazo, y un plan de acción con pasos que, poco a poco, iremos caminando. Pensar en un proyecto, no solo como negocio y fuente de ingresos, sino como proyecto de vida, es posible a través de cualquier disciplina. Si estudias una carrera profesional puedes plantearte la inquietud sobre la orientación que le darás, es decir, ¿qué quieres lograr con ella y cómo puedes estructurar algo propio donde esta tenga incidencia? Un ejemplo de emprendimiento Luz Dary Pérez, egresada del pregrado de Contaduría Pública de Uniremington, es uno de los casos de emprendimiento que hoy destacamos, pues ha sabido utilizar su talento y conocimiento para hacer de su profesión la herramienta ideal para crear un proyecto de vida y a través de esta entrevista no cuenta cómo lo logro. ¿De qué se trató su proyecto de emprendimiento? “Mi proyecto de emprendimiento, llamado: Frito Sabor L&G, vendido en la panadería Olímpica L&G, ubicada en el centro de la ciudad (Medellín), se basó en ofrecer empanadas de diversa variedad, tales como: sabor a pollo con champiñón, rancheras, atún, arroz con carne, papa con carne y además pasteles con más contenido de pollo; contando con excelente sabor, crocantes y muy frescos. Generando confianza por la calidad de los ingredientes y, sobre todo, el aceite con que son elaborados”. ¿Cómo ha sido su experiencia como emprendedora? “Excelente, porque me ayudó a mirar la vida desde otro punto de vista y a obtener un ingreso extra, aunque no dejo la docencia; ambas cosas me apasionan y hacen mi vida más gratificante, pues estoy logrando mi proyecto de vida”. ¿Qué herramientas le aportó Uniremington para lograrlo? “La Universidad fue vital porque gracias a ella adquirí una serie de conocimientos y pude vencer miedos para así emprender mi idea de negocio”. ¿Qué recomienda a los estudiantes para ser emprendedores? “A los estudiantes les recomiendo que se atrevan a emprender grandes proyectos porque el diario vivir se encuentra lleno de necesidades y está en cada uno de nosotros identificarlas, así como ejecutar cada una de las soluciones si está en nuestras manos”. Cada profesión tiene un potencial diferente y va en cada quien el cómo utilizarlo y establecer qué tipo de empresa o proyecto se puede crear con ella. Emprender es aprovechar las oportunidades y saber explotar las herramientas y destrezas que estén a la mano para crear. Por lo tanto, durante la formación universitaria es importante estar atentos a las herramientas que se nos brinda y saber cómo utilizarlas para lograr aquello que anhelamos.
Estimados lectores: compartimos la segunda y última entrega de esta serie denominada: “Aprendizaje por provocación o aprendizaje provocado”, autoría del columnista invitado, el profesor Jesús Octavio Toro Chica, docente administrativo de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de Uniremington y cuya versión impresa se publicó en el periódico institucional En-Torno en octubre de 2017 (César Augusto Muñoz Restrepo - Corrector de estilo institucional de Uniremington y colaborador del blog institucional). ¿Por qué hablar de un aprendizaje provocado o aprendizaje provocativo? Siguiendo con mi propuesta de reflexión pedagógica, frente a la cual agradezco los comentarios que se han suscitado y los extraordinarios aportes que he recibido, me permito enunciar algunas razones por las cuales hoy considero importante hablar de aprendizaje provocado y aprendizaje por provocación. Desde luego, no pretendo, ni mucho menos, desconocer los ingentes esfuerzos que se han hecho desde diversas vertientes pedagógicas con el propósito de plantear las mejores versiones sobre lo que es el aprendizaje, así como sus caracterizaciones, las formas de abordarlo pedagógicamente y, en fin, una serie de propuestas que hoy constituyen un cuerpo conceptual bastante robusto y que sustentan la acción educativa de las instituciones y de los maestros, pero que en definitiva, ante los pobres resultados que nos ofrecen, nos invitan a seguir explorando este hermoso universo inacabado –por demás– del aprendizaje. Ahora bien, no sabría definir si es una perogrullada, pero vale la pena señalar que los modelos de aprendizaje van variando en la medida que va desarrollándose la perfección de la especie humana y ese es un hecho inevitable e innegable. Por lo mismo, las distintas formas que se han producido y experimentado para abordar esos aprendizajes van resultando obsoletas, caracterizadas por unas velocidades pasmosas y que van dejando lastres, que por la rapidez con que se producen los cambios, van siendo implementados en ámbitos para los que no han sido concebidos, y claro está, con los consecuentes desenlaces. En este contexto entonces, por favor me perdonan en algunos casos la falta de rigurosidad en los conceptos, pues más que encumbrarlos en las esferas inalcanzables para algunos públicos, lo que pretendo es acercarlos de manera muy simple, pero real, a aquellas definiciones que permitan un esclarecimiento total sobre lo que quiero compartir. Se trata pues, como lo he expresado en otros escritos, quitarle la “rimbombancia” con que algunos se refieren a hechos pedagógicos y “hacer” una pedagogía sin frac –como debe ser– además, frente a la humildad con grandeza del hecho educativo. Algunas caracterizaciones del aprendizaje provocado o por provocación •Todo aprendizaje es un acto netamente humano, pues, al fin y al cabo, es quien puede recibir alguna provocación y dar respuestas; en algunos casos, emocionales; y en otras ocasiones, racionales a dichas provocaciones. Aunque no podemos perder de vista aquellos “aprendizajes” que demuestran los animales; la diferencia radica en la racionalidad e intencionalidad de la provocación, así como la racionalidad e intencionalidad de la respuesta. •Todos los aprendizajes, de los que comúnmente llamamos así, requieren de un objeto que “se tiene” que conocer y esa es la nada noble tarea de los currículos cerrados. Otra cuestión es cuando esos aprendizajes requieren de un objeto que se quiere o se desea conocer. Estos, considerados por mí, verdaderos objetos de estudio para un posterior aprendizaje, surgen, bien sea porque se ha llamado la atención sobre ellos –tarea esencial y poco desarrollada por los maestros–, puesto que están llamados a responder como sea por esos currículos cerrados; o surgen también por motivaciones, ya sea endógenas o exógenas, que estimulan el conocimiento de determinados objetos. En suma, esta caracterización se puede resumir en algunas palabras, que hoy parece están lejanas de los lugares educativos, tales como: motivación, gusto, interés, necesidad, afecto, tendencia, inclinación, disposición, apego, predilección, cariño, utilidad, provecho, atracción, aliciente, fascinación, encanto, seducción, sugestión y provocación. •Lo anterior genera otra característica y, para mi gusto, es la más especial de todas: que los maestros de hoy en día, privilegien el despliegue de todas esas “palabras”, las que, a la “voz de la verdad”, como se diría en el coloquio paisa, son nada más ni nada menos que las competencias de las que adolecemos en la educación. •Y claro que los estudiantes también se tienen en cuenta, pues este tipo de aprendizaje requiere también la presencia y la acción de un sujeto dispuesto a percatarse de los objetos de conocimiento; ese “dispuesto” estará más fortalecido si está motivado y provocado. En la mayoría de los casos, hoy, nuestros estudiantes no están dispuestos ni motivados; y mucho menos, provocados a conocer para aprender, sino que se sienten obligados, atados, constreñidos y hasta amenazados, por lo que fácilmente llegan al conformismo, del cual está plagado nuestras aulas. Lo anterior reafirma mi convencimiento sobre que nadie enseña nada, sino que todos aprendemos lo que realmente queremos. Ya lo vivimos en nuestras aulas; y son más los casos que sí nos lo demuestran: nadie puede aprender si no lo desea. •Este, como todos los modelos o estilos de aprendizaje, requiere del esfuerzo mental, pues entran en función las operaciones mentales que se suscitan en el proceso de aprendizaje, entre ellos: identificar, conocer, observar, analizar, comparar, sentir, pensar, sintetizar, diferenciar, representación mental, transformación mental, comprender, clasificar, sistematizar, codificar, decodificar y evocar. • Cuando nuestros estudiantes se sienten motivados para el aprendizaje, porque este ha sido provocado o provocativo, se requiere, dentro de las funciones del maestro, que se les ayude con el manejo apropiado del tiempo. • Otra caracterización importante y que debemos tener en cuenta en el desarrollo de los aprendizajes de nuestros estudiantes, es que esos nuevos conocimientos serán mucho mejor afianzados mediante el desarrollo de las operaciones mentales, siempre y cuando se respeten los estilos cognitivos de cada uno de ellos. En este punto es importante la consideración que tengamos sobre el arco de las inteligencias múltiples; cuál es “aquella inteligencia predominante” en cada caso, así como las características propias de aquel que quiere aprender. • Esta característica nos desprende otra, no menos importante. Las estrategias didácticas o metodológicas más apropiadas, puesto que dependiendo del tipo de aprendizaje se aplicarán las más apropiadas. No se puede seguir aplicando las mismas estrategias para cualquier tipo de aprendizaje. Las operaciones mentales tienen sus propios funcionamientos, por lo cual se hace necesario que, en consideración a esto y al tipo de aprendizaje que se va a realizar, apropiemos las estrategias didácticas y metodológicas más acertadas para su despliegue. En varias oportunidades me he referido al nuevo rol del maestro, el cual es “ser un extraordinario metodólogo”. La didáctica propia de las disciplinas no es un discurso cualquiera; es la mejor aproximación pedagógica, buscando la pertenencia de lo que se propone como estrategia de aprendizaje, puesto que, por ejemplo, no es lo mismo el aprendizaje de los números al de los hechos históricos o al aprendizaje para conducir un vehículo. •Otra característica propia de este tipo de aprendizaje es que tiene que contar con un excelente maestro, aunque, de hecho, todos los aprendizajes los requieren. Sí, pero este debe tener unas particularidades muy especiales que van más allá del papel de “enseñante”, tal como lo conocemos comúnmente, y traspasa los límites de orientador, animador, motivador, provocador, etcétera. •Este aprendizaje traspasa, a la vez, aquello con lo que las evaluaciones académicas hoy, por lo general, se satisfacen, como lo es el resultado de un aprendizaje conceptual. En concreto, los aprendizajes provocados o provocativos pasan por todas aquellas dimensiones del ser humano: ser, saber, sentir, pensar, hacer y actuar. Los aprendizajes son, en general, conceptuales, actitudinales y procedimentales. Visto de esta manera, es tal vez el aprendizaje que más se aproxima a una formación realmente basada en competencias. •Tenemos el sujeto realmente motivado por el aprendizaje; un maestro que esencialmente es provocador y hace de su acción algo completamente provocativo; tenemos unos objetos de conocimiento que realmente se quieren conocer y una serie de disposiciones mentales que han de ayudar a estos propósitos. Con el trabajo a desplegar por parte del maestro y las disposiciones de los estudiantes, tenemos los escenarios perfectos para conseguir resultados que enmarquen algunos componentes esenciales de nuestro modelo pedagógico, a saber: • Ese objeto de conocimiento hace parte de otros conocimientos previos que el estudiante y el maestro ya tenían en sus aprendizajes, por lo que realmente, y de manera muy simple, pero real, se cumple y se da a cabalidad el aprendizaje significativo. • De otro lado, basta una pequeña motivación y un acompañamiento real por parte de los maestros, para que nuestros estudiantes inicien sus propias búsquedas, lo que poco a poco irá fortaleciendo sus aprendizajes autónomos. • Esos aprendizajes logrados con el gusto alcanzado –porque se querían tener– se instalan fácilmente en la memoria de nuestros estudiantes, lo que permitirá su posterior recuperación frente a circunstancias diferentes o similares y, por consiguiente, su uso en la solución de problemas. Podemos apreciar al cierre de esta segunda entrega, que el aprendizaje provocado o por provocación se ajusta, sin ningún esfuerzo, no solamente a nuestro modelo pedagógico institucional, sino que debe adaptarse a cualquier otro modelo, pues en nada modifica los principios que sustentan el quehacer pedagógico de las instituciones, aunque sí las formas de hacer pedagogía por parte de los maestros. Por: Jesús Octavio Toro Chica Docente administrativo Facultad de Educación y Ciencias Sociales de Uniremington octavio.toro@uniremington.edu.co

Medio siglo atrás, en los años 70, Medellín era reconocida como la tacita de plata o la ciudad de la eterna primavera por su cálido clima y su belleza arquitectónica. Era la ciudad que para entonces apenas daba sus primeros asomos de innovación e ingeniería con la construcción del edificio Coltejer, el que sería el más alto del país en esta época y que aún es referente de ciudad en el mundo. Su emblemática forma de aguja era el símbolo del desarrollo económico que trajo a la ciudad la industria textil y también, referente de los cambios sociales, culturales y territoriales que se empezaban a dar con una de las primeras mega obras de la ciudad que representaba la prosperidad de esta. La llegada masiva de habitantes de otros territorios del país a trabajar y habitarla se daba paralela a la necesidad de un transporte efectivo que tuviese la capacidad de mover esta gran cantidad de población y que conectara el norte con el sur en un solo recorrido, en poco tiempo. Así fue como se dio inicio a la construcción del nuevo sistema de transporte masivo bajo el nombre Metro de Medellín, empresa que se venía gestando desde años anteriores. La ciudad pensada por la ingeniería civil se estaba construyendo social, económica y culturalmente, en torno a la proyección de un lugar que ofrecía calidad de vida a sus habitantes y, se pensaba y perfilaba como modelo de innovación y desarrollo en el mundo sin saberlo aún. Con la llegada del Metro las dinámicas del territorio cambiaron y se hizo consciente el deseo de ser una ciudad moderna y pionera en innovación, entonces el Metro extendió su sistema e implementó sistemas de cable, rutas integradas y buses articulados para mejorar la movilidad de la ciudad. Estas obras obligaron a pensarse los territorios y llegaron los parques bibliotecas y parques culturales, que ayudaron a cambiar sectores vulnerables y olvidados para hacerlos habitables y amigables y que, además, aportaban al desarrollo cultural de los barrios aledaños, cambiando la imagen de la cuidad. Hoy, lugares como Parque Explora, Ruta N, Parque de la vida, Clínica del Concejo de Medellín, Parque de Los deseos y Pies descalzos, el Planetario de Medellín y, recientemente, Parques del Río y el Tranvía de Ayacucho rescatado luego de décadas de haberse olvidado, se convirtieron en parte de las construcciones que aportan desarrollo social, cultural y económico. Así pues, las grandes obras que a diario vemos y habitamos transformaron a Medellín de tacita de plata en territorio innovador para el mundo gracias a la ingeniería civil, una disciplina que piensa, construye y cambia contextos para que otras profesiones sean posibles en los escenarios que esta plantea. La ingeniería civil construye hospitales para proveer salud, bibliotecas y parques educativos para la educación, parques temáticos para promover escenarios de conocimiento, parques recreativos y zonas verdes para brindar recreación y un ambiente limpio y centros de alta innovación para ofrecer a los habitantes la posibilidad de seguir haciendo de esta, una ciudad referente en el mundo por su capacidad innovadora y sostenible, y sobre todo, un espacio para vivir y construir historias. Conoce más

Julio César Aguirre Ramírez Médico veterinario y zootecnista Universidad CES; especialista en Alta gerencia Universidad de Medellín; candidato a Magister en ciencias forenses y criminalística del Tecnológico de Antioquia. Certificado en ciencias Forenses Universidad tecnológica de Nanyang (Singapur). Profesor Universitario de Anatomía Veterinaria en pregrado y posgrado. Forense Veterinario ad honorem para la Fiscalía General de la Nación seccional Medellín. Forense Veterinario Corporación universitaria Remington, Medellín. Miembro de la Asociación Internacional de Ciencias Forenses veterinarias - IVFSA. Miembro fundador Asociación Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses veterinarias de Colombia. La magia de cada oficio, labor o profesión, está en cómo se emplea para beneficio de la sociedad, para su crecimiento, transformación y desarrollo. La medicina veterinaria, desde este punto de vista, tiene varias aplicaciones y campos de acción, donde la prioridad es velar por la salud y el bienestar de los animales. Uno de los enfoques, y no muy conocido en nuestro país, es el de la medicina veterinaria forense, que tiene como objetivo brindar evidencia científica, química y biológica a la justicia, para resolver casos de maltrato, crueldad, abigeato (hurto de animales), seguridad, ecología, entre otros. Julio César Aguirre Ramírez, médico veterinario, certificado en ciencias forenses y profesor de la Facultad de Veterinaria Uniremington, nos cuenta cómo se convirtió en el primer veterinario forense del país y cómo enfocó su labor y su pasión en pro de aquellos animales que han sido maltratados y vulnerados. ¿Por qué eligió la veterinaria como profesión? Esta fue una elección de vida, pues siempre quise estudiar y entender las aves, y aunque ahora no trabajo con nada de eso, fue mi motivación, y la única manera era desde la medicina, la medicina veterinaria. ¿Cuál fue su motivación para especializarse en ciencias forenses? Yo empecé a trabajar con protección animal hace seis años y me enfoqué en medicina de albergues, donde me di cuenta que la mayoría de animales eran víctimas de maltrato. Cuando una persona es víctima de maltrato o lesiones personales es evaluada por Medicina Legal, pero cuando un perro es víctima de maltrato, simplemente se le curan las heridas y se da en adopción, el problema no se resuelve a fondo y las heridas emocionales no son nunca tratadas. Tomé entonces la decisión de estudiar ciencias forenses para determinar cuáles animales son víctimas y así evitar la re victimización. ¿Cuáles son los alcances de la medicina veterinaria forense? ¿Qué se logra a través de ella? Son muchísimos, por ejemplo el tema de seguros, que es el que más conoce la gente. En el abigeato se puede identificar la línea genética de los animales robados; en la fauna silvestre para identificar productos o subproductos de fauna silvestre y para identificar rutas de paso de algunas especies; y lo más conocido: el maltrato animal, para saber cuándo un animal está siendo víctima de maltrato. ¿Cuál o cuáles han sido sus mayores retos en el ámbito de la veterinaria forense? Que la gente te crea. Cuando eres el único que de manera rutinaria trabaja en el tema, la gente suele no creer que un animal pueda necesitar de este tipo de intervenciones, tal cual se hace en humanos. Pero cuando se logra entender que ellos (las personas) también son víctimas potenciales cuando un animal es abusado, se logra entender la importancia del tema forense. El reto es seguir entregando pruebas de animales maltratados física y emocionalmente y la idea es vincular el proceso a la Fiscalía General de la Nación o al Instituto Nacional de Medicina Legal como una subunidad especializada para delitos contra los animales. ¿Cuáles han sido sus aportes a la comunidad como veterinario forense en Colombia? Han sido muchos, por ejemplo este año estuve casi en 40 municipios del país y en Ecuador, dando a entender no solamente el tema de la medicina forense sino el desarrollo de la criminología. Junto con una estimada colega que colabora para el FBI, acuñamos en Nueva York un nuevo concepto que reúne el tema de violencia interrelacionada: ONE VIOLENCE, para entender que los animales que han sido víctimas, no deben ser considerados como un caso aparte, sino que son parte de un mismo fenómeno violento como la violencia intrafamiliar, de pareja, de género o de odio. Podemos hacer entender de esta manera al gobierno que deben existir políticas públicas a favor de los animales como parte de una política criminal. Hemos aportado sensibilización y educación a médicos veterinarios, a fiscales, a jueces, procuradores, gobernadores y alcaldes. También hemos aportado en frenar ciclos de violencia, (ya que muchos maltratadores inician haciéndolo con animales) y con ello estamos evitando un feminicidio, un homicidio o una riña callejera. ¿Cómo profesor de la Facultad de Veterinaria Uniremington, qué hace diferente a esta facultad para la formación profesional de los futuros veterinarios del país? Uniremington tiene algo muy importante y es que tiene visión, esto la ha llevado a crear el único laboratorio veterinario forense en una universidad, donde hicimos el primer taller teórico práctico de intervención forense en campo. También hicimos el Primer Congreso Internacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses en Colombia y formamos a la primera pasante de veterinaria forense, Valentina Ramírez. Conoce más
Afortunadamente, en el blog institucional, con la anuencia del profesor Jesús Octavio Toro Chica, docente administrativo de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de Uniremington, comparto con ustedes una primera entrega de su enriquecido y abierto análisis en el contexto del mundo de la educación y las instituciones formativas y cuyas reflexiones seriadas se han venido publicando en el periódico institucional En-Torno (la actual, en la edición de septiembre de 2017). Es un honor contar con la colaboración del profesor Toro Chica en este medio digital abierto a la opinión pública. Así entonces, vamos al grano. (César Augusto Muñoz Restrepo - Corrector de estilo institucional de Uniremington - Coordinador de Edublog - cmunoz@uniremington.edu.co) Una reflexión introductoria: las mismas palabras son provocadoras... a manera de explicación de los “¿para qué?” Quienes hemos estado comprometidos con el maravilloso mundo de la educación, sabemos que la motivación cumple un papel de muchísima importancia en la calidad de los aprendizajes propuestos en las instituciones educativas para todos los estudiantes; son parámetros acordes con unas realidades sociales, culturales, económicas y políticas y que los estudiantes deben asimilar para garantizar el mejoramiento de su calidad de vida y de su entorno, así como para el desarrollo sostenible y sustentable de sus comunidades. Sabemos también que esa calidad de los aprendizajes está directamente ligada al gusto y al deseo que tengan los estudiantes por aprender determinados temas, conceptos o prácticas, motivados desde sus propias actitudes, aptitudes y vocación. Desde luego, damos por supuesto que ese gusto o deseo de los estudiantes debe ser permanente y estimulado por los docentes, quienes hoy en día han perdido toda su validez como “enseñantes” y van adquiriendo toda su preponderancia como metodólogos y estrategas para el aprendizaje. En este contexto, también se ha dicho que el hambre y la necesidad agudizan el ingenio; pues respetuosamente sugerimos que el nuevo maestro, como ese metodólogo y estratega para el aprendizaje, debe despertar esa “hambre”, esa necesidad de sus estudiantes, con todo lo que esté a su alcance para provocarlos y predisponerlos para el aprendizaje. Es mi pretensión reflexiva y analítica, desarrollar estos pensamientos que apuntan a nuevas formas de ser y hacer las cosas por parte de los “nuevos maestros”, para lo cual haré unas entregas continuas que pondré a disposición de nuestro periódico institucional En-Torno, durante esta y posteriores ediciones. Sin más armas o argumentos que mis palabras y mis propios convencimientos, y sin más preámbulos que el pedirle a mis ocasionales “sujetos de investigación” que dijesen qué era lo primero que se les venía a la mente cuando escuchaban las palabras: “provocar”, “provocación” y “provocado”, resultamos involucrados en un ejercicio que, para mi gusto, encierra mucho de educativo, algo de académico y un poco de investigativo; aun así, con ese mucho, con ese algo y con el poco recibido, y con mis convicciones resultantes de mi actividad educativa durante toda mi vida, en todos y cada uno de los niveles de la educación, abarcando desde el infantil hasta el posgrado, estoy seguro de poder ofrecer a mis lectores –que espero sean muchos– algunos pensamientos, ideas, argumentos y conceptos sobre el ideal que, poco a poco, he venido construyendo y que, seguramente con los aportes de quienes los quieran hacer, seguiremos enriqueciendo, como propuesta que es, pero sobre la cual, estoy seguro contribuirán a enriquecer el debate y las construcciones que se vienen dando hacia la identificación de las mejores formas de aprendizaje en el siglo XXI, asociadas a las intervenciones que se han de hacer, gracias a la presencia irrenunciable de las tecnologías de la comunicación y la información en todos los ámbitos educativos y en un mundo que definitivamente hace parte de lo que he denominado: “Aprendizaje por provocación” o “Aprendizaje provocado”. El acto pedagógico… La definición del aprendizaje provocado o por provocación, que haré explícito más adelante, surge de mis observaciones, vivencias y experiencias sobre el acto pedagógico, y creo muy conveniente que conozcamos, desde mi perspectiva, lo que identificamos como tal. El acto pedagógico abarca todas aquellas acciones formales o informales mediante las cuales el maestro se interrelaciona con sus estudiantes, generando interacciones de tipo social, académico, personal, relacional y profesional, todas ellas conducentes a propiciar aprendizajes en las dimensiones del ser, el saber, el sentir, el pensar, el hacer y el estar de los seres humanos, sobre los que en determinado momento de su historia particular han debido experimentar para acompañar su proceso de formación. Ahora bien, observemos que, intencionalmente, saco al maestro de su aula de clase, como recinto único y privilegiado para suscitar aprendizajes, pues esa es una de las modificaciones y un cambio sustancial en el aspecto pedagógico dentro del desarrollo del aprendizaje por provocación o aprendizaje provocado. Aunque luego me referiré más a fondo alrededor del acto pedagógico como fundamento para el aprendizaje que propongo. El porqué de lo provocado Muchos se preguntarán el porqué de lo provocado. Para comprender un poco el concepto, y de la manera más sencilla, me aproximaré a una serie de definiciones, retomadas de varios diccionarios; algunas de ellas de la “más alta alcurnia” y, otras, un poco “menos edificantes”, pero que nos servirán para sentar nuestras propias concepciones acerca de lo provocado, del provocar y de la provocación: Provocar: Del lat. Provocare: Llamar para que salga fuera. Mera coincidencia: de las primeras definiciones que aprendimos sobre educar, viene del latín “educere”: sacar, extraer. Intentar que una persona reacciones con palabras, gestos o acciones. Incitar a una persona a hacer una cosa con palabras, gestos o acciones Inducir. Ocasionar una situación o evento. Causar. Producir. Despertar deseo en los demás con palabras, gestos o acciones. Causar una reacción física o emocional. Incitar. Mover. Apetecer, tener ganas de alguna cosa. Excitar, inducir a otro a que ejecute una cosa. Irritar, enojar [a uno] con palabras u obras. Causar alguna cosa. Incitar a alguien a discutir. Excitar el deseo de manera intencionada. Producir una reacción de un sentimiento, inducir un estado diferente. Producir algo consecuencias en las cosas o la gente. Voluntariamente llevar a enojo a una persona. Voluntaria o involuntariamente despertar el apetito sexual de otros. Aun con este compendio, no nos podemos quedar ahí, con aquello que nos dice lo establecido desde el mundo, en ocasiones, encopetado desde la academia. Por lo anterior, también hay que recopilar lo que dice la gente del común; personas que voluntariamente han proporcionado su tiempo y su palabra para permitirme sustentar y fundamentar, de primera mano, lo que quiero plantear, centrándome un poco en lo que pretende esta primera entrega del escrito, como dar a conocer a nuestros lectores o estudiosos, el sentido y los resultados de lo que se buscó indagar con resultados muy halagadores para los efectos que pretendemos, sobrepasando en mucho las expectativas que nos habíamos fijado. En efecto, señalo algunos datos relevantes y que en su momento podrían soportar la ficha técnica de la investigación, que seguramente se seguirá desarrollando, con el fin de seguir fortaleciendo esta propuesta desde lo conceptual, lo metodológico y lo estratégico. Datos preliminares de lo que piensa la gente… Ahora bien, haciendo uso de una pregunta directa sobre la cual se hablará más adelante, hubo un acercamiento a lo que la gente piensa, resultados que estaré compartiendo con ustedes en la próxima entrega de esta serie, en especial, porque afianzan la reflexión que he venido esbozando. Por lo pronto, dejo algunos datos: Total de palabras o acepciones recibidas: 17 324. Cada persona entrevistada podría decir mínimo tres y máximo seis. Únicamente tres de las personas entrevistadas dieron tres respuestas; once de los encuestados dieron el máximo de respuestas posibles; la gran mayoría de los participantes estuvieron centradas entre cuatro y cinco respuestas. Básicamente, para el caso concreto de nuestro interés, retomamos solo aquellas respuestas que correspondían a la pregunta realizada, encontrando muchas coincidencias, tanto en la palabra o en acepción, así como en el significado que para cada uno de los participantes encerraba la palabra o expresiones dadas. Buscando no dispersar mucho la muestra, aunque al mismo tiempo conservando la mayor imparcialidad, se hizo la correspondiente agrupación por semejanzas, quedando al final un total de 131 palabras, las que, si bien es cierto, especialmente en su definición han sido retocadas un poco, por aquellas cuestiones de simple exigencia del lenguaje escrito, no es menos cierto que encierran en su totalidad el sentido o significado que a la misma le ha querido dar quien la ofreció como respuesta. Por razones obvias, en el listado de información no las pusimos todas sino algunas de ellas que nos serán útiles como referentes. Como se trataba de entrevistas directas, aprovechando las conversaciones –informales o formales– que se llevaban a cabo, las respuestas eran consignadas en cuadernos-agendas (muy pocas digitalizadas), tal cual eran entregadas por los sujetos participantes. En resumidas cuentas, aunque aparentemente la lectura del listado que se ofrece puede tornarse un poco monótona, como maestro que he sido y, pedagógicamente hablando, la considero de vital importancia para la comprensión posterior, no solo del análisis que se hace de ellas, sino también de los aportes que han de entregar para el desarrollo del tema. Incluso, a ustedes los invito para que en una lectura “de corrido”, se vayan estableciendo vínculos y ligazones entre palabras y conceptos, lo que en definitiva ayudará en mucho a la comprensión de lo que se pretende compartir y poner a disposición de nuestros lectores. En suma, quizá, para nuestro gusto, encontremos algunas palabras que en cuanto a su definición, de acuerdo con lo solicitado en la pregunta, coinciden en un todo en relación con nuestras concepciones y, por ende, a los signos, a los significados y a los significantes que poseemos. Empero, existen otras que se alejan un poco de ello, pero responden a una percepciones, conocimientos y experiencias de quienes las han manifestado. Y por su parte, hay un tercer grupo que se puede alejar, casi que diametralmente, de lo que nosotros sabemos y pensamos, pero que en definitiva las hemos dejado tal cual, puesto que expresan la opinión de los participantes. En las entregas próximas encontraremos algunas pistas para el análisis propuesto, las que refrescarán de gran manera nuestras posturas pedagógicas y además nos abrirán nuevas expectativas hacia los nuevos escenarios propuestos. Por: Jesús Octavio Toro Chica Docente administrativo Facultad de Educación y Ciencias Sociales de Uniremington octavio.toro@uniremington.edu.co Imágenes copipegadas de: http://bit.ly/2xauLrd, http://bit.ly/2wgNV2a y http://bit.ly/2vK38qJ (Pixabay: banco de imágenes gratuito / Los url tienen técnica de acortamiento aplicado).
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“Uniremington al parque en Medellín y su área metropolitana” es un aporte directo en beneficio de las comunidades de nuestros entornos, yendo más allá de la oferta académica y consolidando la proyección social de Uniremington en diversos ámbitos. “La Corporación Universitaria Remington es de la comunidad, ha crecido para la comunidad y trabajamos para la comunidad”, afirma el doctor Arcadio Maya Elejalde – Rector de Uniremington. Y sin duda alguna, el programa “Uniremington al parque” es una muestra fidedigna de la proyección social de nuestra institución universitaria, complementando la integralidad profesionalizante y humana de Uniremington. De dónde surge “Uniremington al parque” En una reseña elaborada por John Fredy Castro Álvarez, docente-investigador de la Facultad de Ciencias de la Salud, y publicada en el periódico “En-Torno” de septiembre de 2016, (medio de comunicación institucional de Uniremington), explicó que la idea de este programa, la cual se ha venido consolidando en jornadas ya institucionalizadas, se originó en el curso de Microbiología y Parasitología del programa de Enfermería de Uniremington, adscrito a la Facultad de Ciencias de la Salud, con el objetivo de motivar al estudiante a aprehender los aspectos básicos sobre los microorganismos y contextualizarlos en el proceso salud-enfermedad. Se buscaba entonces retomar los contenidos de las clases y adaptarlos a actividades de promoción y prevención donde los estudiantes consiguieran apropiarse de los conceptos claves y aprovechar sus destrezas para compartirlas con la comunidad externa en relación con la promoción de la salud y prevención de ciertas enfermedades infecciosas. A este proceso se unió la Facultad de Medicina Veterinaria de Uniremington, lo cual ha enriquecido el programa, ya que en las jornadas programadas, además de realizarse las actividades pertinentes de promoción de la salud y prevención de la enfermedad de las personas, se ha incluido la información debida frente al cuidado de las mascotas, así como su atención debida. El objetivo general… “Uniremington al parque” busca institucionalizar, lo cual ya se ha venido consolidando, unas actividades en las cuales se pueda interactuar con los transeúntes de Medellín y otros municipios del departamento de Antioquia, y poderles transmitir pautas y conocimientos básicos para que identifiquen y tomen mayor conciencia acerca de diversos problemas de salud y las diferentes formas de prevenirlos, tanto en las personas como en la población animal. Vale anotar que la primera jornada de este programa se llevó en 2016 en el tradicional parque Berrío, en pleno corazón del centro de Medellín. Su acogida, ha hecho que periódicamente se repita en este lugar. Igualmente, nos hemos descentralizado, llevando el programa al parque central del barrio Manrique, al nororiente de nuestra ciudad. Asimismo, “Uniremington al parque” se realiza en los municipios de Girardota y Copacabana, los que hacen parte del área metropolitana de Medellín. Algunas actividades en las jornadas • Promoción y prevención de enfermedades infecciosas. • Tamizaje de tensión arterial e índice de masa corporal. • Prevención de lesiones de causa externa. • Microcharlas sobre enfermedades zoonóticas. Igualmente, siempre se ubica un estand institucional donde está disponible toda la información de los programas académicos y de servicios que oferta Uniremington. Impacto institucional y social del evento Este esfuerzo de “Uniremington al parque” es un aporte directo en beneficio de las comunidades de nuestro entorno, yendo más allá de la oferta académica y proyectando nuestras fortalezas en beneficio de la ciudadanía, la salud familiar y de nuestras mascotas y otros animales. En suma, en cada jornada realizada, los rostros alegres y orgullosos de estudiantes, docentes, personal administrativo y, en especial, los transeúntes, son alicientes para esforzarnos en el fortalecimiento continuo de “Uniremington al parque”.
La Escuela Remington fue la primera Institución en Antioquia para brindar formación para el trabajo y el desarrollo humano. Un lugar donde muchos de nuestros abuelos y padres se educaron y aprendieron a usar sus historias, usando la máquina de escribir.